Hace un tiempito atrás me llamaron para una entrevista de trabajo y todo iba súper bien hasta que la persona me preguntó cuánto yo pedía por mi trabajo. Ahí comencé a titubear, yo sabía cuanto quería, pero sentí pena en decirle, ya que era la primera entrevista y por “ética” no se acostumbra a darle números al entrevistador y aparte de eso estaba dispuesta a “negociar” dependiendo los beneficios que me fueran a ofrecer. El resultado de esto fue que quedé como una persona insegura porque el entrevistador sí esperaba que yo le dijera un número. Entiendo que para el puesto que estaba aplicando necesitaban una persona segura de sí misma y en ese momento no demostré serlo.
Hace poco tuve otra experiencia con una vecina la cual me hizo recordar de esa entrevista que les conté. La vecina necesitaba que le cuidara a su niño, pero ésta segura de ella misma me dijo: “te voy a pagar $100 semanales para que cuides a mi hijo de 8am a 5pm por 5 días a la semana”. O sea, ella hablaba de 45 horas a la semana. Rápidamente, hice cálculo y me quería pagar aproximadamente $2.22 por hora. Obviamente, con esta última experiencia me sentí súper mal, sentí que se me estaba faltando el respeto.
¿Qué aprendí de esto? Pués, que si no le pones precio a lo que haces, alguien lo hará por ti. Hay un refrán que dice “Seamos mansos, no mensos”. Tu humildad proviene del no ser orgulloso y el decir con respeto lo que deseas ser pagado no te quitará la misma. También, aprendí que hay veces en que reflejamos miedo e inseguridad en lugar de humildad y es ahí donde las personas perversas se aprovechan para lograr sus objetivos, sin importarle tus intereses.
Vivimos en un mundo lleno de maldad y por lo general, la gente querrá pagarte lo mínimo porque no conocen tus destrezas, tu esfuerzo, ni lo que deseas alcanzar, pero si deseas vivir de tu talento tienes que ponerle precio porque dejando que los demás lo hagan por ti, solamente lograrás hacer de tu talento un “hobby” y no una manera de ganarte la vida. No hablo de exageraciones, sino de buscar cual es el “range” de lo que se paga por lo que haces y sumarle tu conocimiento, tu experiencia, tu talento y atreverte a cobrar por ello.
Vive tu sueño, utilizando tus habilidades para conseguir las metas propuestas. Ya basta de estar soñando tu vida y de estar preguntándote cuánto está la gente dispuesta a pagar por lo que haces, ya basta de estar dejando que otros decidan por ti y de estar permitiendo que sean otros los que te ubiquen donde ellos desean y no donde tú deseas estar. Aunque hayan miles de personas que hagan lo mismo que tu haces, ten la certeza y respeta que eres único e irrepetible y otros lo respetarán también.



Benjamin Rivera
January 3, 2012 at 7:26 AM
Muy bueno el blog, creo que no debemos estar donde somos tolerado sino donde somos celebrado. Te felicito.
ViMad
January 3, 2012 at 11:18 PM
Gracias Apóstol por tan profunda enseñanza en tan corta oración…un abrazo y gracias por exponer tu punto de vista.